Después de una cirugía estética, la faja no es un accesorio: forma parte de tu recuperación. Te explicamos cómo funciona el proceso por etapas.
Etapa 1: las primeras semanas
Se usa una faja de compresión firme pero flexible, normalmente con cierres ajustables para adaptarse a la inflamación, que baja día a día. Ayuda a reducir el edema, favorece que la piel se adhiera correctamente y aporta soporte al moverte.
Etapa 2: moldear el resultado
Cuando la inflamación cede (habitualmente a partir de la tercera o cuarta semana, según tu cirujano), se pasa a una prenda de compresión extra alta que define la silueta final.
¿Cuántas horas al día?
En las primeras semanas suele indicarse uso prácticamente continuo, retirándola solo para la higiene. Después se reduce progresivamente. La pauta siempre la marca tu cirujano: cada procedimiento y cada cuerpo son distintos.
Señales de que la talla no es la correcta
- Marcas profundas que no desaparecen al quitarla.
- Hormigueo o entumecimiento.
- Dificultad para respirar con normalidad.
- La prenda se enrolla o se desplaza constantemente.
Si notas alguna, consulta: probablemente necesites otra talla o etapa.
Cuidados de la prenda
Lava a mano con agua fría y jabón suave, sin blanqueador ni suavizante, y seca a la sombra en horizontal. Así conserva la compresión durante todo el tratamiento. Lo ideal es tener dos prendas para alternar.
Asesoría personalizada
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